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La Teoría de las Prioridades Femeninas (T.P.F.)

22/01/2010

Bien, mis fieles, ha llegado la hora de que os transmita parte de mi información que os permitirá obtener lo que tan ansiosamente deseáis debido a vuestras carencias: sexo con bellas damas. Obtener a una mujer es fácil (y más para mí, por supuesto, ya que lo tengo todo), pero entiendo que personas lentas y torpes como vosotros no se coman una rosca, por un motivo muy sencillo: no entendéis a las mujeres.

Yo he sido criado entre mujeres adultas, y ya desde niño aprendí a manipular sus mentes tras largos estudios entre la lactancia y la etapa de los primeros pasos. Y finalmente desarrollé mi teoría.

Muchos pensáis que las mujeres son difíciles… ¡falso! las mujeres pueden ser tan fáciles como escribir con un lápiz o hacer un servidor del wow. Sencillamente tenéis que tener en cuenta este orden de prioridades:

Físico > Sexo > Personalidad

Y dicen las feministas que las mujeres se fijan en el interior… ¡sí, hombre, y yo soy un idiota que se cree inteligente y suelta espumas para crecerse! Obviamente estoy siendo sarcástico. Las mujeres se rigen por esos tres parámetros. Y pensaréis: “bueno, esto se tratará de una valoración subjetiva, no siempre se adecúa a la realidad sino que es una mera tendencia que el gran Búo ha descubierto”… Seréis ignorantes… Esto es extremadamente preciso, tras hacer montones y montones de buocálculos durante mi infancia, he descubierto que cada valor es 10 veces más valioso que el siguiente, ni 9,9 ni 10,1.

Pongamos como ejemplo a mi querido súbdito Pol, que gracias a estar a mi lado siempre absorbiendo parte de mi magnificencia sin parar (bajo mi permiso, por supuesto) ha terminado siendo un galán entre las mujeres. Tomando en cuenta lo dicho anteriormente, está claro que no es por su físico ni por su personalidad, sino por su habilidad en la cama (casi la mitad que yo, una capacidad enorme para un ser humano). Esto significa que si Pol liga tanto es porque es 10 veces mejor que la media en la cama; esto resulta evidente.

Y ahora pensaréis, “oh, Búo, está claro que tú destacas en las tres cosas, pero si es cierto lo que dices, con tu excelso físico ya te bastas…” ¡Os equivocáis! Es cierto que tengo un gran sex-appeal y belleza, pero no es eso lo que me ayuda a ligar: yo ligo más que nada por mi forma de ser, en otras palabras, se podría decir que soy 100 veces mejor que el resto de la gente en intelectual y social, como mínimo.

Así que ya sabéis, olvidaos de la personalidad y esas chorradas feministas; si queréis ligar con la mujer de vuestros sueños, llevad una vestimenta apropiada y con estilo (no tratéis de imitar el mío, hace falta mucha clase para llevarlo), arreglaos, y comportaos como tipos violentos y agresivos, que eso le pone a las tías; aunque en vuestro caso, lo más apropiado sería la cirugía estética. Y si nada de eso funciona, pedidme un par de clases de actividad sexual (teórica, por supuesto, no soy un asqueroso sodomita enfermo mental…) y veré lo que puedo hacer por ayudaros, pobres infelices.

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Mis historias eróticas

20/01/2010

Ahora os contare una de mis reales aventuras. A esta que voy a contaros la llamo: “Fantasía en el hospital”, nombre erróneo por que es un aventura totalmente real, pero queda bonito

Todo comenzó el día que fui al medico. En la consulta que pidieron que me sentara en la camilla. El medico salio y al rato entro una “tía buenísima” como se dice vulgarmente. Seguramente no le correspondida estar allí, pero cuando miro por el pestillo de la puerta y me vio decidió entrar. Utilizando el pretexto de que era medico, me pidió que me bajara pantalones y calzoncillos. Pude percibir su cara de asombro al ver mi miembro de 17cm en reposo. Ella se dispuso a manosearlo bien, y entonces fue cuando llamo a su amiga, una chica que no había visto antes y que esperaba tras la puerta. Ambas se dispusieron a adorar mi dotado órgano. Tras un rato de manoseo llamaron a su tercera amiga, que también estaba muy buena. Como buen dios que soy me fue fácil controlar la erección. Lo hice para que las pobres no me suplicaran sexo allí mismo, pues un dios como yo no sale con patéticas criaturillas. Ahora mismo estaréis muertos de envidia, pero entended que no podéis superar a un atractivo dios como yo.